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¿Porqué es Renovación y Carismática?

¿Por qué Carismática?

La designación «carismática» tiene inconvenientes. Puede parecer exclusiva, como si la Iglesia en su totalidad no fuera carismática. Puede parecer pretenciosa, como si los carismáticos estuvieran dotados de dones extraordinarios.

Por esta razón en algunos países se rehuye la frase renovación carismática y se llama renovación espiritual o simplemente renovación.

Pero el uso ya ha consagrado el nombre de renovación carismática. Es el que aparece en los periódicos y aún en muchos documentos eclesiásticos. Por los demás, como ve remos, hay realidades que justifican su uso.

La Renovación es más que una moda, más que un simple movimiento: es una corriente de gracia por la que el Espíritu del Señor nos lleva a vivir de manera experiencial y profunda la realidad del Cuerpo Místico de Cristo, y de la comunicación de los carismas.

Pero esto no justificaría el uso de la palabra “carismática” si no fuera por varias particularidades notables:

1. La Renovación nació de una manera carismática. No fue fruto de estudio, ni de planificación. No fue perfeccionamiento de una obra ya existente; no fue prevista. Fue una de las sorpresas del Espíritu Santo.

2. La Renovación se ha propagado de una manera «carismática». Su propagación recuerda mucho los viajes de san Pablo con sus aventuras, sus «casualidades providenciales», su conducción por el Espíritu que atajaba ciertos proyectos y abría otros campos (cf. Hch 16, 6-10). Recuerda también la propagación que se hacía por el contacto de simples fieles con sus parientes, conocidos y vecinos (cf. Hch 18, 1-2.24-28).

3. La propagación del cristianismo fue «en poder»; con manifestaciones carismáticas del Espíritu (cf. 1Co2,1-5; 1Ts l,5).

También la Renovación Carismática se ha propagado gracias a «señales» del poder de Dios. No se trata tanto de curaciones físicas, aunque también las hay en abundancia, sino principalmente de transformaciones interiores. La transformación evidente de una persona convence más que muchas palabras.

4. La experiencia diaria de Dios. Como hemos mencionado, esta experiencia es múltiple: su pro videncia sorprendente, sus mensajes personales a través de la Sagrada Escritura, sus inspiraciones, la atracción constante al trato con él, etc.

Estos cuatro aspectos de la re- novación carismática evidencian el sentido literal en que deben tomar- se las palabras de Pablo VI cuando dice que la renovación es suscitada por e! Espíritu Santo.

¿Por qué Renovación?

Cuando se renueva una obra de arte, comienza por quitarse el polvo; luego, se repara lo que se ha quebrado; se repone lo perdido, se repasan los colores. El resultado es una revelación: queda descubierta toda la belleza de la obra primitiva.

Aquí se trata del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, de la «Nueva Jerusalén que baja del cielo como una esposa ataviada para su marido» (Col 1,18; Ap 21, 1).

Para muchos cristianos esa Iglesia no era más que obligaciones, formulismos y rutinas. No lograban penetrar la fe ni descubrir las riquezas que estaban encerradas en ella.

Ahora, para muchos la Renovación Carismática es una verdadera revelación: Cristo, la Iglesia, la Sagrada Escritura, la oración, los sacramentos, la Virgen María, la jerarquía eclesiástica, el prójimo, aún las flores, los cerros y el sol han cobra do nueva belleza.

Los carismáticos no pretenden ser la única acción del Espíritu San- Lo que está rejuveneciendo la Iglesia; pero sí experimentan que la re- novación es algo pertinente a la Iglesia como tal, y que toca al meollo de la vida cristiana.

Ahora bien, hay una diferencia entre la restauración de una obra de arte y la renovación de la Iglesia. Se procura restituir a la obra artística su esplendor del pasado, porque los restauradores no aspiran a superar al artista primitivo.

En cambio, en el caso de la Iglesia, Dios es el restaurador y su creatividad es infinita. Dios no se repite. Sus renovaciones no son simples reproducciones del pasado. Las nuevas comunidades cristianas no serán imitación de las de los Hechos de los Apóstoles.

La renovación trae consigo mucha innovación inspirada por Dios.

¿Conclusiones?

¿Se pueden sacar conclusiones sobre una acción de Dios que se desarrolla ante nuestra vista llena de sorpresa, de variedad, de misterio? No parece posible.

Procuraré, pues, trazar algunos rasgos de la renovación carismática, esperando que sean de ayuda.

1, La renovación carismática está centrada en el Cuerpo de Cristo: es cristocéntrica.

2. La doctrina del Cuerpo de Cristo, animado por el Espíritu del Señor, es antigua; pero hay un redescubrimiento de esta doctrina que no se imita al asentimiento intelectual, sino a una nueva vivencia que transforma vidas.

3. Este redescubrimiento no es un hallazgo humano; es obra de Dios.

4. La sorprendente difusión de esta “corriente de gracia”, y más todavía, la transformación en profundidad de muchos cristianos, la ortodoxia de esta conversión, sus frutos de santidad y de servicio, confirman que la renovación es obra divina.

5. La renovación es más que una acción de Dios. Es una visita de Dios, una ocasión providencial.

6. El verdadero peligro para la re- novación no está en los excesos de algunas personas que muestran celo indiscreto, vanidad, emocionalismo, etc. sino en que estas personas ignoren o descuiden la profundidad de conversión a que están llamadas. En este peligro pueden caer no sólo muchos carismáticos sino también todos los cristianos que por di versos motivos no se abren a la demanda de conversión.

7. Para el individuo, la renovación carismática es una invitación para que Cristo sea el Señor de su vida y de todo su ser. Este compromiso y disponibilidad en las manos de Dios implica des prendimiento, abnegación, sacrificio; pero no debe asustar a los que confían en el amor que el Señor nos tiene.

8. Por ahora, la renovación carismática puede aparecer como una “corriente” dentro de la Iglesia; pero ya se constata que su alcance es mucho más amplio: es el comienzo de una transformación de la Iglesia en su conjunto.

9. Esta transformación de la Iglesia no añade alguna cosa extraña a ella sino que manifiesta con nuevo esplendor la acción que siempre ha tenido el Espíritu en ella.

(“) Extracto tomado de su libro: « novación Carisrnática ?»; Centro Carismático Minuto de Dios, colección Neuma N° 29, Bogotá.